Un típico día en la vida del au pair

6:00 a.m. Suena la alarma. A veces olvido que, aunque estoy en otro país, no estoy de vacaciones. Hoy es un día más de semana, un día de rutina para mí y para mi familia anfitriona. Todavía hay silencio en la casa, pues yo me levanto un poco más temprano que los niños para estar lista de primera.

6:40 a.m. Ya bañada, vestida y maquillada es hora de despertar al más pequeñín, aunque la mayoría de las veces él mismo se me adelanta. Así son los bebés, puntuales con el sueño. A las niñas más grandes sí les cuesta un poco despertar, pero ellas quieren ser independientes, así que usan sus relojes despertadores. De todos modos siempre me asomo por las puertas entreabiertas de sus cuartos para confirmar que se hayan levantado de la cama.

Las niñas se visten solas, pero al bebé sí lo visto yo. Le cambio el pañal, le doy a escoger entre el body con el trencito o el de animales y lo visto. De nuevo, me asomo disimuladamente a ver qué están haciendo las niñas. Trato de no ser muy evidente porque ellas insisten en que pueden hacer todo solas. Sus papás y yo las dejamos levantarse a las 6:40, pero con la condición de que no se distraigan y se arreglen rápido.

7:00 a.m. A esta hora los papás están corriendo entre su cuarto, la cocina y el estudio, apurándose para salir a trabajar. Yo entro con el bebé a la cocina y comienzo por prepararle su tetero. Antes, cuando tomaba fórmula, su mamá se encargaba de él en las mañanas. Ahora está más grande y sólo toma una bebida achocolatada en un biberón que él mismo sostiene.

Sus hermanas finalmente entran a la cocina y se integran a la mesa. Antes de salir de casa les gusta comer algo sencillo. Les saco la leche de la nevera, los platos, cucharillas y el cereal. Mientras ellas comen y el bebé sigue disfrutando de su tetero, hago unos sándwiches para las niñas y para mí. El mío sí me lo como en ese momento, pero los de ellas se los pongo para llevar junto con algunas frutas. Al pequeño le dan todas las comidas en la guardería, así que no le tengo que preparar nada.

7:30 a.m. Las niñas se cepillan los dientes, se ponen los zapatos, toman sus morrales y se despiden para salir. Ellas toman un bus que las lleva al colegio y ya se saben de memoria los itinerarios para asegurarse de no perderlo. Los papás también salen a esta hora y me quedo sola con el bebé. Su guardería queda mucho más cerca que el colegio de las niñas, así que puedo llevarlo caminando.

7:50 a.m. Después de haber dejado al pequeño en manos de las cuidadoras me siento en la parada más cercana para esperar al bus que me deja en el instituto de idiomas. La clase comienza a las 8:30 a.m., así que tengo suficiente tiempo.

10:30 a.m. Ya terminó mi clase de hoy. Veo un curso de dos horas diarias por cinco días a la semana. He avanzado a un paso rapidísimo con este curso intensivo. Lo mejor es que todavía tengo suficiente tiempo libre que normalmente uso para hacer ejercicio o ir a hacer diligencias. Hoy tengo que ir a la librería a comprar los libros del siguiente nivel del curso.

12:00 p.m. Llego a casa una hora antes que las niñas, así que tengo suficiente tiempo para preparar el almuerzo para las tres. Enciendo la radio y pongo manos a la obra. Me gusta cocinar algunas cosas en cantidad para tener comidas listas en la nevera y sólo tener que hacer pocas cosas en el momento. Ya tengo salsa boloñesa preparada, así que hoy sólo tengo que cocinar pasta y vegetales.

1:00 p.m. Las niñas tocan el timbre y apenas les abro comienza a sentirse el alboroto en la casa de nuevo. Saludan, dejan sus morrales cerca de la escalera y se sientan en el comedor. Yo las espero siempre para comer juntas. A veces, si se han estado portando bien, les ofrezco una pequeña porción de dulce como postre.

2:00 p.m. Luego del almuerzo y la sobremesa las niñas descansan un poco y comienzan a hacer sus tareas. Esto también es algo en lo que les gusta ser independientes, así que les doy su espacio y me pongo a hacer mi propia tarea o simplemente descanso.

4:00 p.m. Es hora de salir nuevamente. Debo llevar a las niñas a su clase de baile y pasar buscando al bebé de regreso. Llego con el pequeño a casa y comienza la hora de juegos. Eventualmente él consigue entretenerse solo con algo, y yo aprovecho la oportunidad para revisar la tarea de las niñas y meter una carga de ropa en la lavadora. Sigo jugando con el pequeño y de vez en cuando me encargo de poner a secar la ropa y doblar la que ya está seca.

6:00 p.m. Llegan a casa los papás, quienes pasaron buscando a las niñas en la academia de baile. Las niñas suben a bañarse y los papás juegan con el bebé mientras yo pongo sobre la mesa algunas rebanadas de pan, quesos, embutidos y ensalada para cenar. Cenamos todos juntos y nos divertimos hablando sobre nuestros días.

7:00 p.m. Mi última tarea del día es bañar al bebé, aunque a veces uno de los papás se encarga de esto para que yo pueda jugar un rato con las niñas. Hoy vamos a jugar un juego de mesa muy divertido.

8:00 p.m. A los papás les gusta acostar a sus niños a dormir, así que a esta hora terminan oficialmente mis labores de au pair. Hay días en los que estoy tan cansada que prácticamente me duermo de una vez. Hoy tengo ganas de ver una película antes de dormir, quizás mis papás anfitriones me acompañen dentro de un rato. Un momento de relajación no nos caería mal para poder afrontar de nuevo la rutina al siguiente día.

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